GREENPEACE CULPA AL ALCALDE DE MOGÁN DE LOS VERTIDOS
Greenpeace lleva denunciando la cosa desde 2006. Pero el alcalde de Mogán está demasiado ocupado “labrándose un porvenir”, como él mismo ha reconocido.
ACCIÓN PARA ELIMINAR EL RABO DE GATO DEL BARRANCO DE SAN FELIPE EN TENERIFE
http://www.20minutos.es/noticia/773924/0/
Es exasperante que, cada ocasión en que uno ve una noticia de una medida positiva en estas islas nuestras, inmediatamente compruebe que se trata de una medida limitada, insuficiente, efectista, simbólica. El rabo de gato (pennisetum setaceum) es una especie depredadora que ha invadido a todas las islas. Es “una planta exótica de la familia de las gramíneas originaria de África nororiental y Asia occidental que se ha difundido por el resto del planeta. Fue introducida en la década de los años 60 en Canarias como planta ornamental y el principal problema es que desplaza a la vegetación propia, algo que genera los consiguientes perjuicios, sobre todo en los espacios protegidos donde se hace necesario incrementar el esfuerzo de conservación”.
O sea, que no sirve para nada una operación pequeñita, con medios voluntarios, en un barranco aislado. Se necesita un proyecto de largo aliento, en todas y en cada una de las islas. De manera que, lo siento, pero que saquen -si es que lo sacan- del Barranco de San Felipe el rabo de gato, me trae al fresco.
DICE EL PP: “LOS ECOLOGISTAS MANIPULAN LOS INFORMES SOBRE EL PUERTO DE GRANADILLA Y LO SABEN”
El animoso concejal de PP en Granadilla dice que los informes técnicos que, una y otra vez, indican que el proyecto de puerto en Granadilla es insostenible, están manipulados por los ecologistas. Y se basa en las siguientes determinantes pruebas:
Que el último informe presentado, es de hace seis años y que es parcial. Pero González no presenta ninguno nuevo que desmienta el presente, ni la parte que, según él, faltaría.
Que los socialistas permiten que la ley de Costas se cargue núcleos de población. Cosa que es cierta, pero que no tiene nada que ver con un puerto en Granadilla.
Que los ecologistas se hicieron eco de una información sobre la posibilidad de que a Lanzarote le quiten el título de Reserva de la Bioesfera. Cosa que tampoco tiene que ver, ni con Granadilla ni con Tenerife.
Y estos tipos son los que dicen que quienes nos oponemos a la babiecada de un puerto en Granadilla no aportamos datos ni argumentos. Están bonitos.
DANIEL CERDÁN: TALIBANISMO CONTRA EL PUERTO DE GRANADILLA
http://www.eldia.es/2010-07-24/criterios/13-Talibanismo-puerto-Granadilla.htm
No se creerá está gente que podrá con nosotros, por mucho que insulte, por mucho que utilice su poder de comunicación para seguir difundiendo sus mentiras sobre el proyecto de puerto en Granadilla. Por mucho que insista en su empeño en defender un negocio para unos pocos a costa del patrimonio de todo el pueblo canario.
Este artículo de Daniel Cerdán en EL DÍA mantiene la tónica habitual. Derramar afirmaciones, sin el menor sustento argumental y acusar a quien discrepa de hacer lo mismo. Pero ocurre que quienes aportamos datos y razonamientos somos los que nos oponemos a esa iniciativa para construir un puerto inviable, desde todo punto de vista, e inconveniente salvo para los intereses económicos de un pequeño grupo.
Dice Cerdán que la oposición al proyecto de puerto en Granadilla se apoya en actos de fe, que no demuestra, por ejemplo, el grave quebranto que ocasionaría a la biodiversidad y al medioambiente de Canarias. Le recordaré a Cerdan solamente dos pruebas. Una, que la desaparición de la pradera submarina constituida por la seba, la cymodocea nodosa, sería una catástrofe, una calamidad para la biodiversidad, porque esa pradera contribuye al equilibrio de la flora en la zona y porque gracias a ella subsisten una infinidad de especies animales marinas. Esto queda demostrado porque, para suprimir una especie protegida del Catálogo, tienen que apelar a un pretendido “interés general”. Dos, en el supuesto imposible de que ese puerto se construyera, desaparecerían 29 playas del litoral aledaño, como decía un informe técnico ocultado por la anterior viceconsejero de Medio Ambiente como demuestra el mismo hecho de que se prevea teóricamente instalar unos dispositivos correctores, aunque tales dispositivos no hayan demostrado en absoluto su eficacia, aparte de que su coste de instalación y mantenimiento pesarían de manera insostenible sobre la operación del puerto, con lo que su funcionamiento terminaría por cesar, suponiendo que se implantaran. Por si mis breves palabras no bastaran para mantener la tesis de que el proyecto de Granadilla atropella la biodiversidad y el medioambiente, véase la infinidad de opiniones de toda la comunidad científica, con la única excepción de dos personajes contratados y a sueldo del gobierno de Canarias y de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife. Que no sean Cerdán ni La casa de mi tía quienes debatan sobre el grave atentado medioambiental ocasionado por el proyecto portuario de Granadilla, que sean los científicos.
Pero lo que más me indigna es que Cerdán pasa de puntillas sobre los inconvenientes económicos y sociales de un proyecto en el que no hay ninguna empresa de tráfico de contenedores que haya mostrado interés. Un proyecto de un puerto del que los técnicos indican que no podría operar, gran parte del tiempo, ni los buques fondear nunca, por el régimen de vientos imperante en la zona. Un proyecto que no construiría empleo, sino, como mucho, trasladaría el que actualmente existe y trabaja en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Un proyecto, en fin, que no demuestra absolutamente su necesidad, por su emplazamiento a 60 kilómetros de otro capaz, que dispone de excelentes recursos y que posee una capacidad ociosa superior a la mitad de su potencial.
Me parece una osadía y una falta de respeto calificar de talibanes a quienes se basan en la razón. Con profusión de pruebas, y acompañados por toda suerte de técnicos y científicos.
Y sepa Cerdán que nada en el régimen democrático avala que la mentira pueda sobreponerse a la verdad, por mucho que lo diga una parlamento que solamente representa a la mitad de la población. Para eso están los tribunales. Sería bueno que Cerdán releyera a Rousseau y a Montesquieu, para que refresque sus conocimientos sobre cómo funciona el estado de derecho, con sus tres poderes equilibrados. Y, en todo caso, como Cerdán apela tanto a las decisiones del parlamento, le recordaré una frase del mismo Montesquieu. “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”. Ahí queda eso, Daniel.
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