LA LIBERACIÓN DEL ALAKRANA
Ya está. Se acabó el drama. De verdad que me alegro por los tripulantes del pesquero y por sus familias. Yo no he querido hablar de este asunto, porque me parece que había que estar callados y yo, desde este pequeño cajón en el que me encaramo todos los días a gritar mis verdades, no quería contribuir ni siquiera un humilde pizco al guirigay que se formó. Pero ahora pregunto: ¿Qué hacía ese barco en una zona que había sido declarada como peligrosa? ¿Qué responsabilidad tienen los armadores en este embrollo? Y ¿cómo explica el PP la frución con que acogió en las primeras horas este secuestro, hasta que ellos mismos se dieron cuenta de lo vergonzoso de su actitud?
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