LOS EMPRESARIOS PIDEN UNA RIC MÁS ÚTIL PARA QUE CANARIAS DESPEGUE DE LA CRISIS
Mira lo que te digo: Estoy de acuerdo con la idea de que la RIC puede ser un resorte muy útil en estos tiempos de crisis. Pero la reforma tiene que ser instrumental. No hay que inventar demasiado, sino conseguir que se cumpla el espíritu de la ley. La Reserva de Inversiones de Canarias, el título lo dice casi todo, no es más que un mecanismo por el que el estado le cede al sector privado canario nada menos que el noventa por ciento de los impuestos a las empresas, para que lo inviertan. Ojo, para que lo inviertan y, aquí viene lo del casi, en proyectos importantes, no por su rentabilidad, sino por su capacidad de construcción de empleo. El problema es que el estado, no solamente no se ha preocupado de que esta condición se cumpla, sino que ha estimulado a quienes se aprovecharon de la RIC, para que invirtieran de manera improcedente. Se han permitido inversiones puramente especulativas. Y las entidades públicas han llegado a emitir deuda que podía suscribirse con recursos procedentes de esta reserva. Aunque parezca una locura, lo que ha hecho el estado es decirle a las empresas: el dinero que no te cobré de impuestos para que crearas empleo, ahora te lo pido prestado.
De esta forma, los empresarios han terminado por pensar que la RIC es una exención fiscal que se les concedía por su cara bonita, y que podían hacer con ese dinero lo que les diera la gana. Y no es así.
La única reforma que cabe introducir es el control estricto para que las empresas destinen un dinero que es de todos y todas, a crear empleo, aunque la rentabilidad sea menor. Y además, que lo hagan en el plazo estipulado, que, a mi juicio es absurdamente largo. Tres años, que se le permite a esta gente mantener un dinero colectivo en un limbo misterioso.
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