Puerto de Granadilla: ¿Interés general o intereses particulares?
La discusión interminable sobre el Puerto de Granadilla se terminaría en un momento. Bastaría con que los que defienden el puerto respondieran a las preguntas de los que no están de acuerdo. Por ejemplo:
- ¿Qué falta hace un puerto en una isla que ya tiene otro, trabajando a menos de media capacidad y ampliándose ahora al doble?
- ¿Por qué el negocio de trasbordo de contenedores, el célebre “hub” sería un elemento de progreso en Tenerife, mientras el hub del puerto de La Luz está en quiebra técnica, dado que sus costes exceden a sus ingresos?
- ¿No es el puerto de La Luz precisamente el único de España que sufre despidos por falta de actividad, demostrando que sus problemas no guardan relación con la actual crisis económica?
- ¿Cómo puede Tenerife atraer tráfico de trasbordo de contenedores para Granadilla, cuando el puerto de Santa Cruz perdió, por problemas administrativos, el que tenía?
- ¿Cómo se puede decir que en el puerto de Granadilla acogería barcos que no caben en el de Santa Cruz, si en éste, cuando hacía trasbordos, entraban los mayores barcos que navegan por estas rutas?
- ¿Cómo podría un puerto comercial, operar sin posibilidad de fondeo, prohibido expresamente en el de Granadilla por la Unión Europea? ¿Se obligaría a los barcos a recalar y zarpar a horarios exactos, como un avión?
- ¿Cómo impedir que los tremendos costes derivados de las medidas compensatorias medioambientales exigidas por la Unión Europea descansen sobre las tarifas portuarias? Es decir, ¿cómo se hacen competitivas unas tarifas que deben soportar el sueldo del director y demás gastos del Observatorio Medioambiental, el trasvase de arena, las acciones de protección de los sebadales y un gran etcétera, costes inexistentes en otros puertos competidores directos de Granadilla?
- ¿Cuántas navieras de portacontenedores han mostrado interés por escalar en el puerto de Granadilla?
- ¿Cómo pueden coexistir dos grandes puertos en una isla? ¿Cómo se sostienen los dos interlands que necesitan? ¿Quién se cree que los barcos tocarían en los dos puertos, como ha dicho un empresario de la construcción que demuestra no tener ni idea del tráfico marítimo?
- ¿El supuesto imposible de una operación comercial de trasbordo en Granadilla permite basar en ella todo el futuro económico y social de Tenerife y de Canarias?
- ¿No resulta arriesgado poner en peligro una zona turística boyante como el sur tinerfeño, para instalar una infraestructura cuestionada desde todo punto de vista, pero en especial, en su viabilidad operativa y comercial?
- ¿Dónde está el estudio de viabilidad comercial del proyecto del Puerto de Granadilla? ¿Qué fecha tiene? ¿Ha sido actualizado en función de las modificaciones generadas por la aparición de puertos como el de Tánger Med, con capacidad para más de cinco millones de teus, a costes muy inferiores a los de cualquier puerto canario?
- ¿Quién tiene la información sobre los sistemas de manejo de contenedores bajo condiciones de vientos fuertes, que han citado alguna vez fuentes portuarias? ¿Incluye esa información los costes añadidos que generaría la aplicación, si existen, de tales sistemas?
- ¿Necesita un polígono industrial, como el de Granadilla, un puerto a las puertas, cuando tiene otro, moderno, capaz y en ampliación, a cuarenta kilómetros? ¿Necesitan los restantes polígonos tinerfeños también otro puerto cada uno? ¿Cómo hace, por ejemplo, un polígono situado en Calatayud o en Dusseldorf o en Braganza?
- ¿Por qué no se utilizan los sistemas de descarga de graneles líquidos, el combustible para el aeropuerto sur, existentes ya en la costa cercana?
- ¿Contamina y cuesta menos un tráfico de transporte terrestre sur-norte que uno norte-sur? ¿Por qué sería más conveniente transportar las mercancías en un sentido que en el otro?
- ¿Por qué se llama natural a un gas que es tan fósil y tan contaminante como el petróleo?
- ¿Quién y qué libraría a Canarias de las zozobras derivadas de la inestabilidad y utilización política del suministro de gas que soportan continuamente otros países?
- ¿Puede un político que se atrevió a decir que la solución para el transporte de mercancías entre puntos de la isla era hacerlo por mar -aspecto descartado por la lógica y la teoría, dada la mínima distancia que supone en nuestra realidad- opinar sobre algo que tenga que ver con el tráfico marítimo?
- ¿Se ha cuantificado el impacto beneficioso que ejerce sobre el empleo y el desarrollo económico la generación y aplicación de energías renovables, para las que nuestro archipiélago está generosamente dotada por la naturaleza, como ha recordado de nuevo Jeremy Rifkin, celebrado experto en la materia? ¿Por qué nadie cita que en Andalucía se cifran en más de cien mil los empleos que se construirán hasta 2013 por el impulso a las energías renovables? ¿No resulta ridícula toda estimación de creación de empleo relacionada con el proyecto de Granadilla, frente a esas cifras andaluzas, en el aspecto de las energías renovables, que el Gobierno de Canarias desprecia con tanta intensidad como aprecia el puerto en el sur tinerfeño?
- ¿Cuánto empleo neto construiría el proyecto de Granadilla? ¿Cuánto se destruiría en el norte de Tenerife? ¿No se trataría más de un trasvase que de una construcción de empleo, innecesario y un agravio comparativo de una población respecto a la otra?
- ¿No se vería reducida la isla de Tenerife a recibir y enviar sus mercancías a través del puerto de La Luz y de Las Palmas, como una isla periférica más, si, como muchos afirman, se produce el fracaso del puerto de Granadilla y la destrucción del de Santa Cruz? ¿Se ha cuantificado el impacto sobre los precios al consumo que precipitaría esta doble insularidad a que se condenaría a la isla de Tenerife?
- ¿Por qué dicen algunos empresarios de Tenerife que su actividad exportadora se ve perjudicada por la ausencia de líneas de transporte marítimo? ¿No es más bien al revés, que la carga atrae las escalas? ¿Qué ha sido de la célebre línea Canarias-Brasil, anunciada en su día, como la gran solución?
- ¿De dónde viene tanto interés oficial y empresarial por la construcción de puertos en Canarias, cuando se tienen experiencias desastrosas, como las de los de Arinaga y Tazacorte, que languidecen por causas idénticas a las expuestas en esta tirijala de preguntas? ¿No mueven tales experiencias, al menos, a adoptar ciertas cautelas?
- ¿Por qué el desarrollo industrial canario depende de un gran puerto cuando, por razones obvias de espacio y costes de expedición nuestra oportunidad industrial debe apuntar hacia la producción de bienes de fuerte valor unitario pero poco peso y tamaño, que, por ello, no exigen grandes dispositivos de transporte?
- ¿No resulta todavía más lacerante la ligereza con que se abordan los aspectos ambientales en la tramitación de este proyecto en Granadilla, que va a impactar de manera brutal sobre el patrimonio natural canario? ¿No luce incoherente esta ligereza en materia medioambiental en un gobierno que se ufana, es de esperar que justificadamente, por ser un campeón de la defensa del medioambiente y la naturaleza? ¿No parece inaceptable esta ligereza en un archipiélago que depende del negocio turístico, para el que, a su vez, el territorio natural es esencial?
- ¿Por qué en este proyecto la tónica general ha sido despreciar todo informe medioambiental adverso y la búsqueda desesperada de informes técnicos favorables que, por lo menos, resultan sospechosos por la implicación de factores económicos? ¿No es curioso que la única opinión científica aceptada oficialmente sea la favorable al proyecto, que proviene del director del observatorio, nombrado y a sueldo de la Autoridad Portuaria y susceptible por ello de suspicacias en cuanto a su imparcialidad? ¿No son peregrinas ciertas afirmaciones de este director, en el sentido de que aceptó el cargo ante un hecho consumado, porque de esa manera se aprovechaban los recursos para investigaciones en el ámbito macaronésico, totalmente respetables, pero de todo punto ajenas al problema medioambiental suscitado por el proyecto de Granadilla? ¿No debería ser cuestionada otra afirmación del mismo director, en el sentido de que la actividad especulativa es inevitable en un proyecto de estas características?
- ¿Por qué muchas de las argumentaciones a favor del proyecto de Granadilla se apoyan en la aprobación de la Unión Europea, cuando es sabido que Bruselas no entra en mayores detalles, dado que, lógicamente, supone que la preocupación por la defensa del territorio y la estabilidad social y económica corresponde a cada autoridad local? ¿No demuestra, lamentablemente, con su actitud nuestra autoridad local carecer de esa preocupación?
- ¿No parece lógico que, ante la avalancha de argumentaciones contrarias a un puerto en Granadilla, se establezca de manera pausada una investigación y análisis de la conveniencia del proyecto, con la intervención de mediadores realmente imparciales?
- ¿A qué se debe la exasperación de políticos, empresarios y algunos medios de comunicación, por las actuaciones de la ciudadanía, sin otra motivación ni interés que el de la defensa del territorio que también le pertenece? ¿Cómo se explican las acusaciones, descalificaciones e incluso presiones dirigidas hacia la universidad y el poder judicial que han emanado de estos políticos, empresarios y medios de comunicación? ¿De dónde les viene ese nerviosismo que les lleva a adoptar actitudes impropias de su condición y nivel académico? ¿Puede un universitario descalificar a otros universitarios simplemente por no coincidir con sus opiniones, faltando al valor esencial de la universidad, el respeto al conocimiento y a la posición ajena?
- ¿Por qué los sectores interesados en el Puerto de Granadilla no se atreven a enfrentarse dialécticamente con quienes se le oponen? ¿Por qué la Autoridad Portuaria, las patronales, las organizaciones empresariales, los partidos, no aceptan las invitaciones a debatir? ¿Por qué se mantiene el miedo al debate en este tema, ya reflejado claramente en la negativa a considerar una Iniciativa Legislativa Popular respaldada por casi sesenta mil ciudadanas y ciudadanas?
Estas son las preguntas cuya respuesta solucionaría un estado de crIspación que está lacerando a nuestra sociedad canaria.
Gran artículo, siempre es un placer conocer a un nuevo habitante canario de la blogsfera!
Por aquí nos vemos…
Tiene mucha razón. Hay varios periodustas reclamando que la parte oficial y empresarial justifiquen ese puerto y la verdad es que no hay respuesta. O mejor, sí hay respuesta: Esto es necesario, porque lo digo y ya está.
Magnífico. Deberías intentar publicarlo en La Opinión, que ahora está más receptiva.